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Nuestro recocimiento a E. Morenatti |
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Escrito por Juan Martín Beardo
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Miércoles, 14 de Octubre de 2009 19:32 |
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Había que matar al mensajero, había que acabar con el testigo. El fotógrafo solo, en una guerra que no es la suya, busca la foto imposible, esa que puede conmover a los sin alma, esa que pueda parar la locura y el espanto. Busca en la mirada perdida de los niños famélicos, lo intenta en los ojos desorbitados de los muertos, se ampara en la mueca de dolor de las mujeres que no entienden. Pero él sabe que nunca lo conseguirá, es un trabajo sin fruto. La guerra es demasiado fértil y productiva como para pararse por una foto; si acaso convocará a unas cuantas almas cándidas que protestarán sin eco en cualquier ciudad lejana y confortable. Pero él sabe que tiene que estar allí, tiene que plasmar el horror para que no quede en el olvido. Son los fotógrafos de raza, de la estirpe que nació en las grandes guerras y nos mostraron, con imágenes descarnadas, toda la crueldad y el horror que puede desatar una humanidad enloquecida. Morenatti es uno de ellos. Dicen que ha perdido un pie. Yo creo que también le han robado el corazón.
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Actualizado ( Domingo, 13 de Diciembre de 2009 12:40 )
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