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Escrito por Juan Martín Beardo
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Sábado, 09 de Enero de 2010 13:45 |
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La impresión que causa el contemplar la obra de Miguel Ortíz Berrocal (Villanueva de Algaidas 1933-Antequera 2006) no es precisamente por su imponencia, sino por la mezcla de perfección ,ajuste y belleza de líneas. Su llegada a Madrid para iniciarse en la ciencias exactas y luego su paso por la escuela de arquitectura, le prepararon técnicamente para su posterior desarrollo artístico en la escultura, llegando, posteriormente, a conseguir un estilo tan personal y tan minucioso. Hay en su trabajo una influencia de Oteiza y Chillida, aunque la faena de construcción y deconstrucción que hay en su obra definitiva es suya y de nadie más. Asombran los torsos potentes de los guerreros almogávares junto a la sutileza de líneas del cuerpo armónico de los toreros. Aunque el contemplar el despiece preciso de cualquiera de sus obras expuestas es ver un prodigio de ingeniería artistica sugerente y hermosa. En fin, otro andaluz universal que convendría conocer y no olvidar. Merece mucho la pena el darse una vueltecita por el Castillo de Sta. Catalina.
Juan Martín Beardo
TFB
 
 
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Actualizado ( Jueves, 14 de Enero de 2010 14:49 )
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