
Dolce VitaEste es el nombre de este centro comercial. Está en Oporto, aunque esto poco importa. Al fin y al cabo, cada vez las ciudades se parecen más entre sí, vemos las mismas tiendas, las mismas estructuras y la gente hace cosas parecidas. Cuando contemplaba y hacía fotos de este lugar no pude eludir pensar en lo irónico de este nombre: «Dolce Vita». Entonces me vino a la memoria ese «Mundo Feliz» que Aldous Huxley nos relataba en su novela. En ella la humanidad era desenfadada, saludable y avanzada tecnológicamente. Se habían erradicado la guerra y la pobreza y todos eran permanentemente felices. Sin embargo, la ironía es que todas estas cosas se habían alcanzado tras eliminar muchas otras: entre ellas la diversidad cultural, el arte, la ciencia, la literatura, la religión y la filosofía. En una palabra el pensamiento libre. La diferencia es que nosotros no hemos erradicado ni la guerra ni la pobreza… ni nada… y encima no somos felices…